Después de trabajar la parte teórica en clase procedimos a realizar
la parte práctica, en la cual cada uno de los integrantes pudo experimentar la
diferencia entre el saber y el hacer, que finalmente dio como resultado un
proyecto pedagógico productivo.
Para inicia la parte pedagógica productiva se realizó el primer
encuentro grupal; teniendo como objetivo la limpieza del terreno. Al llegar se
encontró una zona con mucha hierba y piedras.
Lo primero que se llevó a cabo fue la obtención de las medidas del
terreno, seguidamente se desyerbó y se retiraron las piedras manualmente; al
culminar dicha actividad se procedió a picar el terreno y delimitar las eras; estas a su vez fueron
abonadas con el compost que realizamos.
Siguiendo el proceso que se consideró adecuado Para obtener las
plantas de tomate , colocamos de 2 semillas en cada división del germinador, esto con la
finalidad de que se llevara a cabo de mejor manera el proceso de
nacimiento para las plantas, ya que en
esta técnica se considera que el nivel de perdida es menor. Sin embargo
al término de dos semanas aproximadamente, las plantas germinadas era
mínimas y no contaba con las
características adecuadas para ser trasplantadas al terreno; por ende se
realizó de nuevo la siembra en los
germinadores. Además de esto se sembro el maíz de manera directa, puesto que
esta especie se adapta fácilmente a cualquier tipo de terreno; la técnica de
siembra que se utilizó, consistía en sembrar las semillas con una profundidad
aproximada de 3 cm, Y la distancia de planta a planta correspondiente a 50 cm.
Semanalmente se realizó limpieza del terreno, eliminando la maleza
que pudiese afectar el sano crecimiento de los cultivos; y diariamente se rego,
dependiendo el estado del suelo.
Al cabo de 3 semanas las plantas de tomate que se encontraban en los
germinadores, ya contaban con las
condiciones adecuadas para trasplantarse, por ende, se llevó a cabo esta labor
dejando una distancia de planta a planta de aproximadamente 50 cm y realizando
agujeros de aproximadamente 3 cm de profundidad. Adicionalmente se sembró unas plantas de
frijol con el objetivo de realizar la
técnica conocida como alelopatía, la cual consiste en tener un cultivo que
atraiga los posibles insectos que puedan afectar al cultivo principal de la
huerta.
Teniendo en cuenta los posibles riesgos con los que contaba la zona
como: vacas, perros y gallinas. Se decidió poner una cerca que brindara seguridad al cultivo que se
desarrolló.
Cuando las plantas de tomate
alcanzaron el tamaño adecuado, se inició
una nueva actividad que consistían en colgar las plantas con una cuerda sujeta
a un alambre, con el objetivo de que el cogollo de la planta no se dañara y
esta a su vez mejorara su productividad.